HISTORIA
EL ORIGEN
En el siglo XV, en un tiempo de transición, oscuridad y control, existió un grupo conocido por poseer conocimientos y habilidades capaces de alterar el destino de quienes los comprendían. No prometían salvación ni obediencia: ofrecían elección. Crear y destruir. Permanecer o trascender.
Estos conocimientos no eran públicos ni heredables. Se compartían únicamente dentro de un colectivo cerrado, donde el saber no era poder, sino responsabilidad.
EL COLECTIVO
El conocimiento no pertenecía a individuos. Vivía en el colectivo.
Ahí se reunían, compartían y preservaban aquello que no podía ser explicado al mundo exterior. No todos podían entrar. No todos podían permanecer.
Con el tiempo, su existencia se volvió una amenaza para quienes buscaban controlar a otros a través del miedo, la fe o la obediencia. El colectivo no fue comprendido. Fue perseguido.
LA CAÍDA
Con el tiempo, la existencia del colectivo comenzó a incomodar a quienes dependían del orden y del control para sostener su poder. Aquello que no podía ser dirigido ni sometido fue observado con desconfianza.
Estos grupos terminaron organizándose bajo un mismo propósito. Serían recordados como El Ruido, su propósito no era comprender el conocimiento del colectivo, sino diluirlo, volverlo irrelevante y hacer que, con el tiempo, dejara de ser buscado.
No actuaron de manera directa ni inmediata. El proceso fue gradual. Las reliquias fueron localizadas y ocultadas, los espacios de reunión desaparecieron y los Goodsinners fueron aislados unos de otros.
Con el tiempo, la mayoría fue eliminada o forzada a abandonar el colectivo, hasta que su conocimiento quedó reducido a fragmentos y su existencia comenzó a desvanecerse.
Con el paso de los años, los nombres se diluyeron y los registros se perdieron. Para el siglo XVI, Goodsinners había dejado de ser recordado.
EL DESPERTAR
Al día de hoy, lo que fue dispersado comienza a reconstruirse, el conocimiento no ha regresado completo y el colectivo aún no existe como antes. Lo que queda es limitado, y no todos pueden acceder.
Dos visiones guían este proceso. Una avanza siguiendo la visión, la otra persiste ignorando el ruido. Entre ambas, el camino se vuelve a trazar.
Solo quienes son elegidos pueden conocer los secretos hacia la verdad...




